El Tipo 1 se organiza en torno al deseo de ser bueno, correcto, responsable y sólido en lo moral o lo práctico. Los Uno suelen sentir una presión interior por mejorar las cosas: a sí mismos, su trabajo, su entorno, a otras personas, la sociedad. Tienden a notar los errores con rapidez y pueden vivir la vida a través de un fuerte sentimiento de "esto podría ser mejor".
Su fortaleza es la integridad. Pueden ser íntegros, disciplinados, fiables y profundamente comprometidos con hacer lo que es correcto en lugar de lo que es fácil. En su mejor versión, son reformadores lúcidos que aportan orden sin volverse rígidos.
Su dificultad es el resentimiento y la autocrítica. Como a menudo reprimen la ira para seguir siendo "buenos" o mantener el control, esa ira puede salir como irritación, juicio, tensión moral o rigidez corporal. Pueden costarles relajarse, perdonarse a sí mismos o aceptar la imperfección.
Un Tipo 1 podría pensar: "Si no mantengo las cosas a la altura de un estándar, todo se volverá descuidado, corrupto o incorrecto".